DÍA 2: “Buongiorno per la mattina”

Domingo 19 de febrero. “Buongiorno per la mattina” saluda Susi desde el Bellagio. Había amanecido en Quilmes con una calma inusual, aún continúa el alerta, motivo por el cual decidimos navegar rumbo al Puerto de La Plata, ubicada a  20 millas aproximadamente hacia el sur. Reorganizamos las tripulaciones en función de los 7 barcos disponibles para la salida: Paprika, Zafiro, Bellagio, Mac Quatro, Deja Vú, Chiquito y Confin.

Alrededor de las 10 hs. estábamos amarinando los barcos y los primeros en terminar empezaron a salir lentamente del puerto con rumbo 120 grados. El tenue viento y la marea ascendente nos dificultaban el avance e incluso detenía a los barcos que se desplazaban sólo a fuerza de vela. Unos a remolque de otros, logramos salir del embudo en que se transformaba la entrada al club.

Lentamente dejamos atrás Quilmes y Buenos Aires, desde lejos los edificios se veían como un tetris en juego. Durante las siguientes 8 horas navegamos prácticamente a motor, como si el viento se hubiera burlado del pronóstico, apenas acusaba.

Sobre el agua blanca del Plata también navegaban camalotes, como únicos testigos de nuestra travesía, verdes y con sus hojas bien erguidas pidiendo al sol que se mostrara entre las nubes. Cada tanto también se podían observar redes de pescadores que nos recordaban la presencia humana entre tanta agua.

Algunos barcos rezagados nos obligaron a aminorar la marcha e incluso detenernos por un chapuzón. El agua, aunque mate, nos amparó con su agradable temperatura. Nuevamente, aliviados del calor, continuamos el recorrido remolcando a los mas lentos.

La llegada al Puerto de La Plata se anticipaba al observar cada vez mas cerca a los fosforitos de la destilería, las grúas amarillas del astillero Río Santiago y los viejos gigantes. Buques enormes y descoloridos esperaban “estacionados” el ingreso al puerto; algunos humeaban impacientes mientras que otros parecían estar durmiendo a la espera de su turno.

También comenzaron a hacerse visibles algunos obstáculos con boyas indicadoras y finalmente las tan esperadas “farolas de entrada”. Nunca habíamos visto una siquiera, así que la entrada estaba resultando de lo más novedosa -entrando roja a estribor- repasamos todos calladamente. Era cosa seria entrar al puerto entre dos escolleras puntiagudas que se sumergían abruptamente, conquistadas por pescadores que nos observaban, cerca de veinte buques enormes en las proximidades y el práctico que iba y venía haciendo olas y bigotes de espuma. Desde allí pudimos observar “la balonera” y la sede de prefectura donde nos anunciamos por radio.

A la puesta del sol estábamos entrando por la desembocadura del Río Santiago de unos 250 pies de ancho y un laberinto de canales se abría a mas delante. Al llegar al punto de confluencia de los canales viramos a estribor 90 grados y continuamos la marcha por otro canal de igual dimensión que el anterior, dejando los canales más angostos a los lados. A babor nos sorprendieron las instalaciones del astillero Río Santiago con su dique seco de 170 metros de largo, una enorme cuna de hierro sobre el agua donde reposaba todo un buque en su interior!

Al fondo del canal se podían observar algunos barcos de la flota que habían amarrado al borneo frente al club Regatas de La Plata y se escuchaban los cánticos de festejos al ritmo del cu-cu-liiii…!!!.. Lamentablemente estos cantos no fueron bien recibidos por el Regatas de La Plata ya que no nos dejaron amarrar en la costa y acceder a sus instalaciones para atender nuestras necesidades básicas.

Aún con alegría nos redirigimos al Club Náutico Ensenada en búsqueda de tierra firme, comida y baños, donde amarramos frente a la cantina para abastecernos de comida y luego en marinas desocupadas para pasar la noche.

: General, Regatas :: escrito por admin ::  03/03/2012

3 Comentarios para esta entrada

  • Gab

    Felicitaciones por el relato de la bitácota 1. Leer la bitacora 2 fué increíblemente emotivo(tuve que hacerla en dos tramos jajaja). Celebro la habilidad de quien escribió, pues captó muchas de las sensaciones que viví. Gracias a todos los que hicieron de esta, una experiencia maravillosa que me llenó de felicidad.

  • Susi

    Caro me encanta tu relato, realmente te felicito, sos tan observadora que pudiste hacer una síntesis buenísima de todo lo que fue pasando, por eso, al leer creo que todos revivimos los momentos tan lindos que compartimos en el viaje. Espero ansiosa los capítulos que faltan, un abrazo y muchas gracias.

  • Tony

    Saludos cordiales a todos! Estoy feliz de haber podido realizar la travesía “Quilmes-La Plata”, agradezco al equipo del club Pelegrini la concreción de este evento, para mi fue una experiencia nueva y fascinante, ojala se repita y muchos abrazos a todos Uds., que son en realidad el corazón de esta actividad.

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