Club Náutico Ensenada
Club Náutico Ensenada20-Feb-2012 20:45
 

DÍA 3: “El viento de jeta”

Lunes 20 de febrero. A la madrugada nos despertamos con el ruido de dos barcos de la flota con mayor calado, que habían decidido regresar con la marea creciente para ingresar al Náutico Quilmes con agua y evitar varaduras. Continuamos durmiendo y alrededor de las 8 comenzó a caer una llovizna leve pero persistente.

Nos despertó un pajarraco enorme cuando ya había avanzado la mañana y con fiaca nos redirigimos frente al Regatas de La Plata donde el agua opaca nos invitó a otro chapuzón esta vez en el Río Santiago, con champú y jabón – por supuesto -. No duró mucho el baño porque la Prefectura se acercó a recordarnos que el agua estaba muy linda, pero que la zona no estaba habilitada para bañarse.

Ya próximos al almuerzo se decidió conformar una “delegación de aprovisionamiento” que regresara al club Ensenada en búsqueda de alimentos y bebidas para luego emprender el regreso a Quilmes. Antes de que el buque de aprovisionamiento se encontrara con los demás se sorprendió con el regreso de los otros 4 en la búsqueda de mayor reparo del viento que acababa de desatarse. Comimos a bordo amarrados a unos troncos en el arroyo La Guardia esperando que el tiempo se definiera mientras arriba la nubes corrían como por autopista. Finalmente recibimos un llamado del capitán del “Chiquito” que nos desalentó a volver “está muy duro y tenés el viento de jeta todo el camino”, palabras suficientes para que los conocedores del Río de la Plata nos convencieran de postergar el regreso un día más. Con toda la paciencia que implica tener que simplemente “esperar” nos dormimos una hamacada siestita a bordo.

Al despertar, con toda la fiaca encima buscamos amarra nuevamente en el Ensenada, donde muy amablemente nos destinaron un lugar de “privilegio” en el fondeadero de boyas frente a la cantina, nos proveyeron de un hermoso bote a remo para llegar a tierra y nos habilitaron el uso de los baños del club donde nos enjuagamos el pegote del último chapuzón. Pasamos una tarde de amistad entre risas, cervezas, timba y pandereta.

Por la noche recibimos la visita de las tripulaciones que ya habían regresado a Quilmes, llegados esta vez por tierra y compartimos la última cena grupal. En tandas, a bordo del botecito que hacía de “góndola”, regresamos cada uno a su barco a dormir. A la noche nuevamente llovió y la temperatura descendió considerablemente.

: General, Regatas :: escrito por admin ::  08/03/2012

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