21-Feb-2012 12:39
 

DÍA 4: “Iujuuu…”

Domingo 21 de febrero. Amanecimos con intenso viento, alrededor de unos 20 nudos. De a poco fuimos emergiendo a las cubiertas de los barcos mirando el cielo, como esperando el permiso de las nubes para salir del puerto. Venían del sudeste, a las chapas. Dándole tiempo a las decisiones, desayunamos a bordo, practicamos nudos con las divertidas y diácticas instrucciones de Susi y comenzamos a preparar los barcos.

Nos decidimos a volver a Quilmes. Algunos se aprovisionaron de medicamento antináusea y, otros se calzaron traje de agua… Levantamos los fondeos que estaban todos enredados por el vaivén de los barcos con el viento nocturno y agarramos coraje para salir con DOS MANOS de rizos!

Esta vez con luz diurna desandamos el recorrido que habíamos hecho a nuestra llegada, observando los grandes barcos como edificios estacionados en el astillero, las torres infinitas, el dique seco. Un percance sin mayores consecuencias atravesó el Bellagio, al vararse en la costa, aunque pudo salir izando la mayor y acuartelando el foque.

Al virar hacia el canal principal nos aprestamos a recibir el viento de través y al pasar por la Prefectura del Río Santiago despachamos la salida. Nos agitamos como coctelera y bastante  incómodo, durante el recorrido por la escollera, hasta que viramos para quedar con el viento por la aleta.

Iujuuuuu!!!! Recibimos un fuerte empujón! Ya podíamos apagar el motor y quedarnos a merced del viento franco que nos despedía de La Plata.

Con velocidades máximas de 9 nudos, muy emocionados barrenamos las olas al ritmo suave de orzar y derivar. Escuchábamos las exclamaciones desde los otros barcos cuando las olas los levantaba sobre el agua y los arrojaba mas adelante. No podíamos creer que el mismo recorrido que nos había demandado tanto tiempo y combustible a la ida sea tan rápido y silencioso al regreso.

Toda esa emoción que nos embargaba fue por momentos interceptada por la pestilencia que nos indicaba la cercanía al desagüe de Berazategui, ya estábamos cerca de Quilmes.

Levemente el viento fue disminuyendo aunque se sostuvo muy agradable hasta nuestro arribo a Quilmes. A menos de 3 horas de navegación ya enfilábamos la entrada! Rapidísimo!

Hay mucha agua! decían en en club. Y si…  estaba todo inundado por la sudestada… el agua superaba las contenciones de la costa y los barcos prácticamente estaban arriba del pasto. Con paciencia desarmamos todo y nos subimos al chinchorro para llegar a tierra y compartir la experiencia con los tripulantes de los otros barcos.

Finalmente, casi listos para emprender la vuelta hacia el valle, hicimos una breve celebración con un brindis en la cantina vecina al club, donde cada uno a su manera expresó su agradecimiento a los Quilmeños por recibirnos una vez más en está travesía de satisfacción para el alma.

: General :: escrito por admin ::  01/04/2012

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